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Red de Ética
Red de Ética
 
 
PRESENTACIÓN


“Esta Red no es un hecho aislado, coincide con la necesidad de modernizar el Estado y en particular a la gestión pública, en su función de atender las necesidades de la población y en su objetivo de lograr el bien común”.

La promoción de una cultura ética es la mejor forma de prevenir la corrupción, ya que la corrupción es la negación de la ética. Se trata, en verdad, de la consolidación de una cultura, que no se produce a  corto plazo.

La pérdida de las tradiciones y sus valores han cimentado una cultura huérfana de valores, afectando así el clima laboral de los lugares de trabajo, tanto de la empresa privada como del sector público.

Es imposible lograr la eficiencia, la eficacia y la transparencia de los actos públicos, si no se promueven, desde las oficinas públicas, las buenas prácticas, es decir, las conductas éticas consideradas correctas.

En la dimensión personal, las acciones que se oponen a la ética matan la creatividad y la iniciativa y dan como fruto la desorientación y el desanimo de los servidores públicos. En el ámbito institucional, alimentan una cultura que afecta el clima laboral y hace  imposible la creación y fortalecimiento de instituciones competitivas.

La Nueva Gestión Pública (NGP) es un motor impulsor de las prácticas éticas en las instituciones del sector público. Todos los conceptos alrededor de los cuales se desarrolla la NGP son conceptos eminentemente éticos.

Las buenas prácticas institucionales, es decir, éticas, son una manifestación visible del proceso de modernización del Estado. No es que una se obtenga primero y la otra después, sino que, a medida que se desarrolla una cultura de prácticas éticas, al mismo tiempo, se fortalece la transparencia, participación ciudadana, auditoria o contraloría social, rendición de cuentas, carrera administrativa y todos los conceptos que definen la nueva gestión pública.

La ética está por edificarse. La Red de Ética Pública aspira a ser un espacio de tratamiento, promoción, discusión y aplicación en el sector público, de cambios que rescaten la ética personal, grupal e institucional, del baúl de los recuerdo,  para ubicarla como orientadora de una nueva gestión pública que nos ayude a generar ambientes laborales creativos, armoniosos y motivados”.